EL “TERROFÍFICO” RELATO DE UNA PLANTA VENENOSA COMÚN EN NUESTROS HOGARES: LA DIEFFENBACHIA

Nada más que comenzar a leer la estremecedora historia que estos últimos días circula por la red, sobre el potencial peligro de una planta de interior común de nuestros hogares, y teniendo en cuenta el estilo dramático usado en la narración y la “tragedia que se mascaba”, sospeché (por decirlo suavemente) que se trataba de uno más de esos artículos alarmistas y morbosos que algunos utilizan, más para captar la atención de los lectores que para informar de un posible riesgo.

“… Uno de los venenos más poderosos de la naturaleza”(Ni de lejos. Existen cientos de venenos, algunos de ellos presentes en especies vegetales comestibles)

“… Se llevó a la boca un trozo de tallo, menos de un segundo”(Pura exageración. ¿Quién lo cronometró?).

“… Los médicos se asombraron de que sobreviviera más de 10 minutos tras el contacto con la planta venenosa”(Aunque lo he buscado, y probablemente exista algún precedente, no he encontrado ningún caso de fallecimiento en humanos. Sí en animales que la han consumido en grandes cantidades).

Sabéis a lo que me refiero, ¿verdad?

Sin llegar a estos extremos, habría que decir que la Dieffembachia es una planta de interior de origen tropical que se comercializa con bastante éxito en todo el mundo, gracias en parte a que no requiere mucho sol ni cuidados especiales. Por supuesto que no hay que comerse el tallo (ni chupar una pila, ni introducir los dedos en un enchufe…), ya que al igual que otras muchas plantas, la savia del tallo y centro del peciolo contiene cristales de oxalato cálcico (rafidios en forma de aguja), además de otras toxinas como la bradiquinina y enzimas, que pueden favorecer la toxicidad de los cristales de oxalato y dar lugar a reacciones alérgicas mediante síntesis de histamina.

Estos cristales, también presentes en bulbos de Liliáceas (Aloe, Asparragus, Lilium), Aráceas (Photos, Anthurium) y en algunas verduras y tubérculos destinados a consumo (Espinacas, Hojas de Ruibarbo, Mandioca).

El contacto de la savia con la piel puede producir dermatitis (enrojecimiento y picor), y ceguera temporal en caso de que alcance el ojo.

El consumo de estos cristales provoca irritación de las mucosas, ardor de la boca y esófago, hinchazón de la lengua, dificultad para tragar y úlceras en los labios. Síntomas asociados más a la propia estructura cristalina (pequeñas agujas) que a la toxicidad y reactividad química de una sustancia que se encuentra como componente principal de los cálculos renales.

Consumidosen grandes dosis, los rafidios pueden acarrear graves trastornos en el aparato digestivo y respiratorio y daños irreparables en las arterías, el hígado y los riñones.
Teniendo en cuenta que hablamos de la sintomatología asociada al consumo de grandes cantidades “de una planta decorativa”, y que el contacto con la irritante savia provoca el rechazo inmediato; cabría recomendar que se debe ser colocada fuera del alcance de los niños pequeños, o si me apuran, que ni tan siquiera se tenga en casa si hay menores.

En caso de adultos, manipular con guantes y “no usar para ensalada”.

2 comentarios en “EL “TERROFÍFICO” RELATO DE UNA PLANTA VENENOSA COMÚN EN NUESTROS HOGARES: LA DIEFFENBACHIA”

  1. Un artículo alarmista desde luego. He tenido esa planta y como muchas otras (la adelfa por ejemplo) es venenosa, no se debe comer 😂😂 y tampoco dejarla al alcance de bebés.

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